Asusta la hoja en blanco, los dedos se vuelven torpes, las ideas se amontonan en mi cabeza, y salen las palabras como una vomitona sin sentido de letras que formas palabras, que forman frases, que forman párrafos que dan sentido a lo que digo, o no, pero ya no importa, porque es lo maravilloso de escribir, a veces contar algo que te indigna, otras expresar todo lo que sientes dentro, otras veces simplemente estallar y desahogarte. Nunca pensé que se me diera nada particularmente bien, y aún tengo mis dudas de que esto sea lo mío, pero se que me siento libre cuando empiezo a escribir, que me sube la adrenalina cuando me enfrento a un nuevo texto y se que me gusta, que hace que me sienta mejor… se que escribir conseguirá que no me vuelva metálica