Vestía una camiseta de extrañas formas, apenas se podía intuir su cuerpo bajo el algodón. Una manga larga, otra corta formada por un pequeño y delicado tul blanco sobre un tirante que dejaba vislumbrar su hombro desnudo, pantalones vaqueros gastados por el uso, rotos y raídos por el tiempo, por las calles, los senderos y aquellas horas que pasaba en la escalera de la vieja ermita, observando, desde lejos, a la gente caminar de un lado a otro como buscando algo.
En esos ratos interminables que pasaba abstraída en el caminar de la gente, había descubierto algo en la mirada de aquellas personas, tenían los ojos grises y aunque parecía que deambulaban buscando algo, en sus ojos sólo se reflejaba un inmenso vacío.
¿Buscaban algo? Y si era así ¿qué buscaban? Y lo que es más sorprendente ¿Por qué sus miradas no transmitían nada?
Un día decidió acercarse a una de esas personas y preguntar. Se levantó despacio, dio dos pequeños pasos al frente y, por un momento pensó es desistir, aquellas personas eran algo tenebrosas y bastante frías, quizás debería salir de aquí. Pero una fuerza misteriosa que emanaba desde dentro de su piel le impedía marcharse. Siguió acercándose y se paró frente un chico de no más de 30 años, el chico también detuvo la marcha. Cargada de valor le preguntó que qué estaba buscando, pero no le respondió, bajo la mirada y siguió caminando. Lo intentó con otra persona y sucedió lo mismo, y con otra, y otra…nada, obtuvo el mismo resultado, nadie parecía verla, pasaban por su lado sin levantar la cabeza.
De repente oyó una voz que salía de la nada:
- No te molestes, no pueden verte. - ¿Pero por qué? - Porque están demasiados ciegos. - No lo entiendo, ¿ninguno de ellos puede ver? - Sí pueden ver, su vista está perfectamente. - ¿Entonces? - No pueden verte a ti - No consigo entenderte, llevo días observándolos, se que buscan algo, sólo quería saber que buscaban para poder ayudarlos. - Ellos quieren que les ayudes, pero no pueden verte, ni sentirte, hace tiempo se alejaron de ti, te perdieron y ahora no saben como recuperarte. - Pero estoy aquí, solo tienen que abrir bien los ojos y mirarme, yo nunca voy a fallarles, les ayudaré en todo, haré que luchen por todo aquello que sueñan, haré que consigan todo aquello que se propongan y conseguiré que nunca se rindan. ¿Cómo puedo hacer que me vean? - Eso es algo que no tienes que hacer tú, son ellos los que tienen que abrir los ojos y verte, y una vez que lo consigan aferrarse tan fuerte a ti que su mirada brille, tienen que pelear por no dejarte escapar nunca, así nunca les abandonarás, tienen que abrigarte en el calor de su corazón
La voz se fue alejando poco a poco, la muchacha sonrió asintiendo con la cabeza. De repente alguien posó la mano con delicadeza sobre su hombro, la chica se giró y su mirada chocó con la mirada de una mujer. Cuando sus miradas se cruzaron, los ojos de la mujer que antes eran grises se tornaron azules como el color del mar, brillantes, como si la luna reflejara en sus tranquilas aguas. Esos ojos, que antes no transmitían nada, ahora estaban llenos de ilusiones, de metas, de sueños por alcanzar… La mujer acarició la mano de la muchacha y dijo:
- ¿Puedo saber como te llamas? - Mi nombre es Esperanza -respondió la muchacha - Lo sabía -dijo la mujer sonriendo- Llevaba mucho tiempo buscándote…

Kalima
2 mar 2007 | 09:56 PM
Cuando empecé a leer este post me sentí transportada a una especie de mundo mágico, desde la primera a la última línea seguí ese viaje sin despistarme ni un segundo, saboreando todas y cada una de ellas, como si estuviera leyendo el mejor de los libros o al mejor de los autores, hoy tú te has convertido en mi autora favorita, y de verdad te felicito porque lo que has escrito es magistral, espero que sigas escribiendo cosas así, y que siempre nos llenes con esa esperanza, hoy mis ojos brillan aún más, ya no sólo porque te conozco sino porque cada día te superas. Muaaaaaaaaack!!!