Como las tardes de lluvia tras los cristales, sin más cobijo que el silencio como almohada, sin más compañía que tu ausencia en mi cama, anhelando todo aquello con lo que alguna vez he soñado y aún con el paso del tiempo visita mis noches. Porque el tiempo es una avalancha de espuma, imparable, implacable, huidizo… pero al fin y al cabo sólo espuma, demasiado débil para arrastrar todo a su paso y barrer el alma.

Hoy daría lo que fuera por tu calor en mi espalda, por tu respiración en mi nuca, por la calidez de tus labios suaves, por el cobijo que me brinda tu piel, hoy daría todo lo que tengo, lo poco o mucho que poseo, lo que puedo llegar a ser o simplemente lo que soy... por no sentirme sola nunca más