Hace tiempo que no escribo sobre mis sentimientos, en ocasiones demasiado cobarde para analizarlos me escondo en mi burbuja de cristal, en otros momentos y demasiado valiente me niego a sucumbir a mis debilidades. En algunos momentos me siento sola, no encuentro el consuelo en ningún lado, doy palos de ciego contra el olvido y me encierro en la marea de mi alma. Por suerte no estoy sola, lo se, pero a veces no controlo mi mundo, no veo más allá de mis narices, pero se que cuento con aquellos que me quieren, que me han dado todo su apoyo, aquellos que en los momentos peores me miraron con cariño, que a punto de caer me tendieron una mano, que contestaron a mis momentos de desesperación con una cálida sonrisa.
No entiendo la vida, ¿me habré vuelto demasiado inconformista con los años? Quizás yo sea así y no me había dado cuenta, quizás sólo tengo que aceptarme con mis defectos, quizás algún día me de cuenta de que hice lo que tenía que hacer o reconozca mis errores y asuma las consecuencias. El vacío de la pérdida me ha golpeado duro, la impotencia de verte marchar sin poder hacer nada me ha dejado tocada una vez más. Ojalá algún día, la ruleta de la vida nos situe cerca, mirándonos a los ojos y viendo en ellos reflejado algo hermoso.
Solo quiero desearte que te vaya bien compañero de viaje, dejo en manos del destino nuestras vidas, ¿acaso no es inútil luchar contra el destino? Sólo deseo tu felicidad, vuela alto, lo mereces, se feliz, cumple tus metas, solo deseo verlo algún día con mis propios ojos.
Buena suerte, solo me resta recordarte que te quiero