Gabby se acerco lentamente a Isthar, sin dejar de mirarla, el deseo palpitaba en los ojos de cada una y se expandía por toda la habitación, sus bocas estaba a escasos milímetros la una de la otra y poco a poco se fundieron en un beso que cada vez se hacia mas profundo. Gabby atrapaba los labios de Isthar con los suyos, abría su boca lentamente y acariciaba el borde de los labios con su lengua, dibujándolos despacio, el deseo corría por las venas de ambas, sus lenguas se enredaban sin para en una danza que parecía que nunca iba a acabar.
Lentamente se tumbaron en la cama, Gabby la recostó despacio mientras se ponía con cuidado encima de ella, le quitó la camisa, despacio, con ternura, con cada botón que desabrochaba acariciaba suavemente la piel que quedaba al descubierto, primero con sus manos, luego con su lengua, dejando un rastro de besos que erizaban la piel de su amante a su paso. Finalmente se deshizo de la camisa y prosiguió con los pantalones, estos se los quito más rápido, quería ser cuidadosa y delicada pero el deseo era más fuerte que ella y los gemidos de Isthar le indicaban que iba por buen camino. Le quito los pantalones acariciando cada milímetro de piel que dejaba a su paso.
Ahora Isthar tomo las riendas, se giro hasta quedar encima de Gabby y la desnudo rápidamente, su piel ardía en deseo, necesitaba el contacto con su amante. Pronto las dos estaban desnudas, sus cuerpos se rozaban fundiéndose en uno, se besaban sin parar, se devoraban, sus lenguas se tocaban, se fundían, Gabby bajo lentamente acariciando con los labios el cuello de su amiga, besándolo, siguió despacio por la clavícula hasta llegar a su pecho, lo rodeo con su lengua, lo dibujaba, hacia circulitos con la punta de la lengua alrededor del pezón. La respiración de Isthar se agitaba cada vez mas, atrapo el pezón con sus labios, lo chupaba, lo succionaba, jugaba con el mientras Isthar se estremecía. Sin dejar de lamer sus pechos, Gabby bajó sus manos acariciando lentamente el costado de su compañera, la agarro por las caderas levantándolas un poquito y descendió con su boca por la tripa lamiendo cada rincón de piel dejando un camino de besos que hacían aumentar los gemidos, el deseo, el placer. Llegó al ombligo, lo lamió, metió su lengua dentro y siguió bajando, las manos por los muslos acariciándolos hasta las rodillas y le abrió las piernas de golpe, metió la cabeza entre ellas y comenzó a lamer sin parar el sexo de su amante, primero lo rodeo con su lengua, la penetró despacio y luego subió un poco hasta atrapar el clítoris con sus labios. Isthar arqueó la espalda, estaba totalmente perdida, sentía como el fuego del deseo corría por sus venas, sólo podía sentir el calor de la boca de Gabby, el tacto de su lengua, en ese momento Gabby se incorporó un poco y entrelazo sus piernas con las de ella hasta que sus centros se tocaron, se fundieron en uno. Sus caderas se movían sin parar, sus centros rozaban el uno contra el otro empapándose mutuamente, las manos de ambas acariciaban cada rincón del cuerpo de la otra como locas, el deseo crecía sin limites, los gemidos volaban por toda la habitación, hasta que las dos estallaron en un orgasmo que sensibilizo aun más cada poro de la piel, cada centímetro de su alma.
Las dos cayeron rendidas, sus cuerpos se desplomaron el uno sobre el otro y así las encontró el amanecer, desnudas en cuerpo y alma

me ha gustado mucho tu historia, creo k escribes muy bien y de verdad es muy buena...
Y al amanecer una dulce mirada al encontrarse desnudas y abrazadas, sin pudor y con ganas de recorrerse de nuevo, de encadenarse a la cama, de comerse rincones que ayer ni imaginaban. De la dulzura a la pasión, Isthar recorría con sus dedos la silueta de Gabby suavemente bajo la sábana, su piel tersa se iba erizando a cada milímetro. De repente la sábana sobraba, Isthar quería ver a su amante desnuda de nuevo y en ella clavó su mirada firme, un cuerpo perfecto, miraba sus pechos con anhelo, su tripa, su ombligo, su sexo, lo quería todo para ella, se acercó con sutileza y le dijo al oído: vas a ser mía. Rápidamente pasó la lengua por el cuello de Gabby, la deslizó hasta llegar a sus pechos, se centró en éstos, los besó como si se le fuera la vida en ello hasta verlos firmes y erguidos, hasta oir los gemidos de Gabby pidiendo más y continuó lamiéndolos así mientras su mano bajaba por el vientre de su amante llegando a su sexo húmedo. En ese momento Gabby explotó, quería más pero Isthar seguía en sus pechos, simplemente acariciaba el sexo de Gabby muy suavemente pero cada vez más adentro, empapando su mano, cuando Gabby gritó por favor que bajara Isthar lo hizo decididamente y empapó ahora sus labios con el mejor manjar que jamás había probado. Deslizó su lengua arriba y abajo, jugó con el clítoris, la volvió a bajar y la introdujo firmemente moviéndola sin parar hasta sentir las convulsiones de Gabby, hasta sentir que en ese momento el mundo se había parado para ellas dos.